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La caoba de Bouyón o la gran caoba de Jagua

Dibujo de la caoba realizado por Félix Bouyón

Por: Luis Carnot Prieto

La caoba (Swietenia mahagoni) ha sido considerada por algunos especialistas como el árbol maderable más significativo de Cuba, por su gran belleza y durabilidad. Otros elementos de carácter histórico y culturales podrían añadirse para ampliar la afirmación: desde los inicios mismos de la colonización comienza su extracción y envío hacia España para la construcción de palacios y muebles de muy alta estética; fue adoptada por la industria naval como su madera insigne, debido a sus bondades para resistir la putrefacción, su dureza y la forma no tan violenta de astillarse, como el resto de las maderas, tras el impacto de proyectiles enemigos, reduciendo considerablemente las muertes por astillas a bordo: astilleros cubanos botaron de sus gradas gigantescos barcos de guerra, y fue el Santísima Trinidad el ejemplar más portentoso de toda la historia naval en tiempos de la vela; por último, el mueble por excelencia cubano ha sido elaborado tradicionalmente con caoba.

Este árbol crecía exuberante en los bosques naturales del primitivo territorio de Jagua, en la actual provincia de Cienfuegos. Desde comienzos de siglo XIX, años antes de la fundación de la colonia Fernandina de Jagua, comenzó su extracción sistemática con destino a la industria naval y el comercio. Una de estas caobas, la llamada gran caoba de Jagua o caoba de Bouyón, pasó a la posteridad por sus grandes dimensiones, que podemos considerar hoy como la mayor reportada en Cuba.

En 1804, el experimentado comandante de la marina y director de cortes de madera en la Isla, Honorato Bouyón, es comisionado para la exploración de la bahía de Jagua con propósitos de localizar un sitio adecuado donde pudiera construirse un astillero y para la selección de las mejores caobas con el fin de remitirlas al duque de Valois, futuro Luis Felipe I, rey de Francia (Edo, 1943, p.736). El encuentro con aquel majestuoso ejemplar debió impresionar al militar, quien durante años tuvo entre sus misiones la exploración de los bosques de la Florida, Luisiana y toda Cuba. La caoba fue cortada ese mismo año 1804, según anota Pedro Oliver y Bravo, autor de la primera historia de Cienfuegos: Memoria histórica, geográfica y estadística…, publicada en 1846 (Edo, Ibídem).

El mencionado Bouyón abrió en 1812 un negocio privado de tala y venta de esta madera, en las extensas tierras fértiles alrededor del río Damují (R. G., G., 2014); construyó una sierra hidráulica para cortar madera y todas las instalaciones necesarias para la labor en la confluencia de los ríos Jabacoa y el Damují. Hasta allí llegó con mucho entusiasmo el joven literato habanero Idelfonso Vivanco tras la leyenda del enorme madero, acompañado por sus amigos oficiales de la marina Félix Bouyón, hijo de Honorato, y Alejo Helvecio Lanier. La exploración al lugar acaeció a fines de la década de 1820 o inicios de la siguiente y fue publicada por el propio Vivanco en su revista La Siempreviva años más tarde. Apuntaba:

“Mi principal deseo era examinar por mis propios  ojos la gran caoba que yo había visto en plano cuando el  referido Bouyón estaba en el arsenal de esta ciudad;  a pesar del testimonio de un hombre tan respetable, mi imaginación no estaba más que convencida, no satisfecha y le suplicamos nos la mostrara” (Vivanco, 1839, p.152).

Vivanco no pudo apreciar la majestuosidad del árbol en su estado natural, pero las dimensiones de los tablones aserrados y el fragmento de tronco hueco, aún conservado en el lugar en que fue samagado y por el que se recreó paseando erguido en contadas ocasiones por su interior, le permitió reconstruir en su imaginación aquel portento de la naturaleza. Las dimensiones anotadas debió habérselas ofrecido Félix Bouyón:

El diámetro mayor del árbol era de doce pies, como he dicho, el menor antes de llegar al primer ramo diez, y el largo del cañón hasta dicho punto de veinte. Los gajos principales varían en sus dimensiones siendo el mayor de ocho pies de diámetro y de cuatro el menor en sus arranques. La elevación del aparte que representa el grabado exenta de follage y en esqueleto desde su raíz hasta el fin de la rama superior es de sesenta y nueve pies ó veinte y tres varas castellanas. (Vivanco, 1838, p.152-53)

Esteban Pichardo apunta dimensiones idénticas: “…según la descripción del Exmo. Sr. D. Honorato Bouyón, el diámetro mayor del árbol era de doce pies, el menor de diez y el largo del cañón hasta dicho punto de veinte” (Pichardo, 1976, p.138).

Otro científico, Miguel Rodríguez Ferrer, atribuye al árbol un diámetro de 10,5 pies, sin más mención (Rodríguez, 1876, p.704). Probablemente, fue Alejo Helvecio Lanier quien ofreció el dato, pero muchos años después, en fecha cercana a 1849.

Vivanco emplea mayormente como unidad de longitud el pie castellano, equivalente a 27,8635 cm.[1] Entonces, estas serían las enormes dimensiones de la caoba: 19,22 metros (m) de alto, 3,34 y 2,78 m el diámetro mayor y menor respectivamente y 5,57 m el cañón, aproximadamente.

La otra mayor caoba registrada en Cuba fue la que se alzaba en Pico Chico, provincia de Pinar del Río, con más de 20 m de alto y 2,10 m de diámetro, además de atribuírsele varias centurias.

La nuestra, en cuanto a la circunferencia (10,5 m), aventaja por mucho a la de Pico Chico (6,6 m), testimonio de mayor vejez. Se necesitarían seis personas abrazando la caoba para darle la vuelta.

El árbol fue cortado en tablones con sierras especiales construidas para este solo fin por Bouyón. La madera poseía un “hermosísimo y menudo jaspeado de encendido tinte por la antigüedad del árbol” (Vivanco, 1839, p.153), característica muy preciada en la ebanistería. Sus tablones se convirtieron con el tiempo en exquisitos muebles de gran tamaño, como el inmenso velador observado por el naturalista Rodríguez Ferrer en casa del conde de Villanueva en La Habana (Rodríguez, 1876, p.705). Otro exponente de grandes dimensiones construido con esa madera es un escaparate de 1.80 metros de ancho, 2.35 metros de alto y 50 centímetros de profundidad, aún conservado por un descendiente de los primeros colonos de la colonia, que según tradición familiar, pertenece a la famosa caoba.

 

Ubicación

Conocemos el lugar aproximado donde creció la caoba. El naturalista y arqueólogo Miguel Rodríguez Ferrer, como resultado de sus indagaciones, copia en su valioso libro Naturaleza de Cuba una carta firmada en 1849 por Alejo Helvecio Lanier: “La gran caoba que llaman de Bouyón, se hallaba en la hacienda San Amador, á poco más de una legua del cercado de Soledad, del partido de las Lajas en esta jurisdicción”. (Rodríguez, 1876, p.705).

Del análisis de mapas históricos, en especial la Carta Geotopográfica (1875) de Esteban Pichardo, y la hoja de mapa actualizada de la zona, se pudo comprobar la ubicación que da Vivanco y determinar un espacio geográfico aproximado donde pudo haber crecido la caoba. Sucintamente esta fue la interpretación:

  • Lanier emplea la legua cubana, equivalente a 4240 metros.
  • El corral comprende un espacio circular cuyo radio posee una legua provincial. El cercado marca sus límites.
  • Del cercado de Soledad al lugar donde se ubicaba la caoba en la hacienda San Amador hay más de una legua. Supongamos 1 1/3 de legua (5653 metros).
  • Actualmente, Soledad es un caserío y San Amador una finca, ambos pertenecientes al municipio de Rodas. El centro de ambos se localiza aproximadamente en el mismo espacio geográfico que en 1849.
  • La distancia entre Soledad y el cercado (4240 m) y la distancia entre el cercado la caoba (5653) suman 9893 metros.
  • Si se traza un semicírculo con el compás a 9893 metros a partir del Soledad hacia el norte de San Amador, otro al sur de esta línea a 9793 m y otro al norte a 9993 m se tendrá una franja de dos kilómetros que reduce el área donde pudo encontrarse la caoba.

Resta el trabajo de campo, la exploración minuciosa y la entrevista con los habitantes de la zona, en busca de cualquier indicio que permita precisar el lugar donde se levantó majestuosa la histórica caoba. Entonces deberíamos erigir homenaje, allí mismo, a los bosques cubanos.

Carta geotopográfica Pichardo. 1875. En rojo Soledad y San Amador.
Hoja cartográfica reciente de la zona. En círculo rojo la finca San Amador. Hoja 4183 IV. Caoba, 2007. Escala 1:25 000.

 

[1] En Cuba, como en todos los territorios americanos de España, se estableció desde los inicios de la colonia el uso de la norma de pesos y medidas de Castilla, pero los colonos frecuentemente empleaban los valores de sus localidades de origen y otras nuevas que surgían en América, lo cual creaba enormes confusiones y errores de cálculo. Idelfonso Vivanco menciona la vara castellana, pero emplea mayormente en su descripción el pie, sin especificar si se trata también del de Castilla; lo cual se infiere cuando dice que la altura del árbol es de 69 pies o 23 varas castellanas, o sea 1 varas son 3 pies (Pesos y medidas en la América colonial, 2012). Una vara equivale a 0.835905 metros (Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico, 1886, p.7), por lo que el pie tendrá un valor de 0.278635 m, o lo que es lo mismo 27,8635 cm.

 

Referencias

Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico (1886). Equivalencias entre las pesas usadas antiguamente en las diversas provincias de España y las legales del sistema métrico decimal. Madrid: Dirección General del Instituto Geográfico y Estadístico. Recuperado de https://books.google.com.cu/books/about/Equivalencias_entre_las_pesas_y_medidas.html?id=KrsLAAAAYAAJ&redir_esc=y

Edo y Llop, E. (1943). Memoria histórica de Cienfuegos y su jurisdicción (3ra ed.), La Habana: Ucar García y Cía. Recuperado de www.latinamericanstudies.org/cuba-books.htm

GEOCUBA. Mapa de la República de Cuba. Provincias de Villa Clara y Cienfuegos. Caoba [Mapa]. 1:25 000. Hoja 4183 IV c. 2007.

GEOCUBA. Mapa de la República de Cuba. Provincias de Villa Clara y Cienfuegos. Manacas [Mapa]. 1:50 000. Hoja 4183 IV. 2015.

Melians, A. E. (2021). La más famosa caoba de Cuba creció en Cienfuegos. Recuperado de https://www.cienfuegosverde.org/la-mas-famosa-caoba-de-cuba-crecio-en-cienfuegos

Pesos y medidas en la América colonial, 2012.

https://cyt-ar.com.ar/cyt-ar/index.php/Especial:History/Pesos_y_medidas_en_la_Am%C3%A9rica_colonial

Pichardo, Esteban. Carta Geo-Topográfica de la Isla de Cuba. [Mapa]. ca 1:204248. 1875. Recuperado de www.bibliotecavirtualdedefensa.es

Pichardo, E. (1976). Diccionario provincial casi-razonado de vozes y frases cubanas,  Editorial Ciencias Sociales, La Habana.

Rodríguez Ferrer, M. (1876). Naturaleza y civilización de la grandiosa Isla de Cuba. Madrid: Imprenta de J. Noguera. Recuperado de:  https://archive.org/details/naturalezaycivil01rodr

Vivanco, I. (1838). “La Gran caoba de Jagua”. La Siempreviva, (1), 149-154. Recuperado de: www.googlebooks.com

 

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2 comentarios

  1. Formidable artículo sobre la antiguamente conocidísima caoba de Bouyon, ¡La más grande de la se tenga noticias haya existido jamás! Que nos queda ahora rescatada con esta fresca celebración escrita por Carnot. Si tradicionalmente se han erigido monumentos conmemorativos a personalidades y hechos históricos, pues bien tenemos aquí expuestas las razones para la erección de uno que ensalce la magnificencia de esta joya de la naturaleza cubana y que, con orgullo, existió en nuestro territorio perlasureño.

    Sin embargo, no habría mejor monumento que aquel que permitiera que otras caobas ya sin nombre y decenas de otras especies, crezcan en una masa verde dadora de tanta vida y riquezas secula seculorum. Gracias Carnot por tu valiosa contribución y compromiso con Cienfuegos Verde.

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