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Bosque y Comunidad

La Palma Real: Árbol Nacional de Cuba

Palma_Real_arbol

Por: Duanny Suárez Oropesa

10 Jul 2020 a las 07:28

Palma-Real_frutos
Foto: Suarez D. 2008

La Palma Real (Roystonea regia), es el más simbólico de los árboles de la campiña cubana; su nombre específico regia simboliza realeza, majestuosidad.

Esbelta, hermosa, erguida; con un único tronco, que puede alcanzar los 30 m de altura y 60 cm de diámetro, reluce los campos con su figura en astil, penacho, y  hojas pinnadas de hasta cuatro metros de largo.

Pertenece a la familia Arecaceae; y aunque es la más abundante de las especies de palmas del género Roystonea que habitan en Cuba, no es privativa de la Isla, también la podemos encontrar creciendo naturalmente desde la Florida y hasta México, en América Central y al norte de América del Sur, y se cultiva como planta ornamental en muchos otros lugares de la Zona intertropical.

Sus flores son una importante fuente de alimento para las abejas. Su fruto, el palmiche, cuelga muy abundantemente en racimos; es una baya ligeramente alargada, de unos 10 milímetros, y nueve de ancho, de color violáceo a púrpura, y contiene sólo una semilla. En lugares húmedos los tallos son recubiertos por una gran cantidad de curujeyes y orquídeas. Los pájaros carpinteros cavan sus nidos en sus troncos y a menudo otras aves como la Cotorra, el Catey, el Sijú platanero   y el Tocororo utilizan los huecos abandonados por los pájaros carpinteros para aovar.

Palma-Real_frutos
Foto: Suarez D. 2008

Lo verdaderamente atrayente de este árbol, en el que cultores de las artes se han inspirado y del que las religiones más difundidas en Cuba llaman “sagrado”, es su diversidad de usos; de la Palma Real se aprovecha todo. Los aborígenes y campesinos cubanos bien lo han sabido, porque este maravilloso árbol satisfacía sus necesidades primordiales: el fruto es excelente alimento para cerdos y el aceite que se extrae de ellos se emplea para hacer jabón; los racimos al secarse son útiles como escobas rústicas; los tallos se empleaban como madera para la construcción de bohíos y las hojas o pencas se usaban para techarlos; las vainas foliares (yaguas) sirven para envolver las hojas curadas del tabaco; con las espatas florales se hacen catauros, que son como cestas no tejidas. El cogollo tierno, conocido como palmito, se emplea como alimento humano. También tiene uso medicinal pues sus raíces en cocimiento son un diurético útil para expulsar cálculos en la orina, para el tratamiento de la diabetes y se afirma que posee propiedades emolientes.

Curiosidades:

El género Roystonea, fue dedicado al general Roy Stone, ingeniero de la Armada americana destinado en Puerto Rico.

La palma está presente en el escudo de Cuba, también conocido como Escudo de la Palma Real pero, contrario a lo que muchos piensan, no es a causa de los mambises; pues el escudo fue creado en 1849 por Miguel Teurbe Tolón, escritor y profesor cubano, quien también creó la bandera cubana a petición del general venezolano Narciso López. No es hasta el inicio de las guerras de independencia en 1868 que este mismo escudo queda definitivamente reconocido, en la Asamblea de Guáimaro, donde fue proclamada la República de Cuba (en Armas), con su constitución, símbolos e himno oficial. Los bonos y documentos oficiales firmados por Carlos Manuel de Céspedes, en su calidad de presidente, llevan el Escudo de la Palma Real, como sería reconocido en lo adelante.

A pesar de ser nuestro Árbol Nacional, y ser nativa de Cuba, la Palma Real no fue declarada Árbol Nacional de Cuba por la Asamblea Nacional del Poder Popular hasta el 21 de julio de 1998.

 

Fuente consultada:

https://www.cubaconecta.com/naturaleza/articulos/2017-06-22-u34-e14-palma-real-arbol-nacional-y-reina-campos-cuba

https://onlinetours.es/blog/destino-cuba/los-arboles-sagrados-de-cuba-la-palma-real/

http://www.radiorebelde.cu/noticia/los-cubanos-ven-palma-real-con-sentido-pertenencia-20170721/

Nota: Este trabajo es una producción original de Cienfuegos Verde.

Acerca del autor:

 

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2 comentarios

  1. Duanny, te felicito por este artìculo que nos acerca a este majestuoso àrbol de nuestra patria y que con orgullo lo llevamos como uno de nuestros atributos de la naciòn.
    Te puedo asegurar que muchos cubanos que estamos en otras latitudes, cuando sentimos nostalgia por la tierra madre, buscamos en el paisaje la silueta de ese faro que nos guìa el alma hasta donde pertenecemos y que es, precisamente: La Palma Real. Pero en tantos muchos casos no nos queda màs que traerla desde la memoria, pues no està.
    Asì que te agradezco nos permitas alimentar esa imagen-sìmbolo con tu texto y las inspiradoras fotos que lo acompañan.
    Quisiera, si es posible, colocar este fragmento del poema “Oda al Niàgara” de quien fuera nuestro primer poeta nacional: Josè Marìa Heredia, que luego de haber sido desterrado de Cuba cuando tenìa 19 años, visitò poco despuès (1824), esa maravilla natural que son las Cataratas del Niàgara en la frontera entre Canadà y parte del norte del estado de Nueva York en los Estados Unidos de Amèrica
    Un dato curioso, en todo el muro de contensiòn en la parte canadiense de las Cataratas, solo hay tres placas en bronce dedicadas a alguna personalidad, y para dicha nuestra, una de esas es, precisamente, dedicada a Heredia.
    En el poema, Heredia describe en grado superlativo el espectàculo que tenìa ante sus ojos, ” torrente prodigioso, mil olas, abismo en remolinos” pero hay màs, hay algo que el poeta nos deja saber despuès del ensalzamiento …


    “Mas ¿qué en ti busca mi anhelante vista
    con inútil afán? ¿Por qué no miro
    alrededor de tu caverna inmensa
    las palmas, ¡ay!, las palmas deliciosas,
    que en las llanuras de mi ardiente patria
    nacen del sol a la sonrisa, crecen,
    y al soplo de la brisa del océano
    bajo un cielo purísimo se mecen?
    Este recuerdo a mi pesar me viene…
    Nada, ¡oh, Niágara!, falta a tu destino,
    ni otra corona que el agreste pino
    a tu terrible majestad conviene.”

    Y termina asì el poeta:

    “¡Niágara poderoso!,
    oye mi última voz: en pocos años
    ya devorado habrá la tumba fría
    a tu débil cantor. ¡Duren mis versos
    cual tu gloria inmortal! Pueda piadoso
    al contemplar tu faz algún viajero,
    dar un suspiro a la memoria mía…”

    ¡Gloria a este cubano que supo llevar las palmas en su corazòn!

  2. Hola Duanny, quisiera por favor, nos regalaras tus valoraciones sobre aquellos reportes del siglo XIX que referían a una famosa palma real que tenía diez tallos. Recuerdo haber leído al menos dos de esos reportes, un por Ramón de La Sagra y otro por Juan C. Gundlach. Curioso que el de La Sagra, en 1848, señalaba que “habían tratado de cortarlo ya ciertos extranjeros americanos”.

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