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Cienfuegos Verde

Bosque y Comunidad

El árbol de Jagua: símbolo de identidad (Parte 2 de 3)

Por: Harlem Eupierre Padilla

Lo natural y su utilidad.

El árbol jagua (Genipa americana L.) forma parte de los bosques originalmente más comunes de nuestra flora: los semicaducifolios, aunque se le puede observar formando parte de los bosques costeros y de los bosques que contornean los ríos. Esta especie, de la misma familia botánica que el codiciado cafeto y el hermoso Dagame, pierde sus hojas en los meses mas secos del año, dejando expuestos sus frutos en forma de baya oblonga (unos 8 cm de largo y unos 6 cm de diámetro), parecido en la forma y color exterior al níspero. La pulpa es fina, blanda y de color amarillo pálido, con numerosas semillas aplanadas. En Cienfuegos los frutos maduran en los meses de junio a septiembre, con un pico en julio.

El árbol es de altura mediana, oscilando entre 8 y 15 m. El tronco es por lo general recto, con corteza lisa, delgada, de color gris verdoso; la ramificación es densa y las ramas más bajas están dispuestas horizontalmente, recordándonos al almendro. La especie, aun cuando presenta flores bisexuales, tiene ejemplares que no producen frutos porque las partes femeninas de sus flores no son viables, aportando solo polen para fecundar las flores femeninas fértiles de otros ejemplares, o sea puede hablarse de árboles machos y árboles hembras; no obstante, se ha reportado producción de frutos sin semillas[i]. Las flores se encuentran arracimadas y se ubican hacia los extremos de las ramas, son de color entre blanco y amarillo.

El fruto de la jagua es comestible, tiene olor y sabor característico, ligeramente ácido. No del todo agradable al ingerirlo. Puede consumirse fresco cuando está bien maduro y también se pueden preparar compotas, mermeladas y jaleas, así como siropes y otros dulces; y ser utilizado en la elaboración de cocteles y licores.

El árbol de jagua fue utilizado “para telares (teñir telas) y de su fruto se hace un refresco muy exquisito, y fermentado un buen vinagre” nos decía Pedro Oliver[ii]. Los aborígenes amazónicos y antillanos hicieron uso especial de los frutos inmaduros, veamos lo referido por el Padre Las Casas, que residió dicho sea de paso, “ (…) en 1511 en un lugar conocido como Las Auras, en las proximidades del rio Arimao” [iii]: (…) “el zumo de esta fruta es blanco i poco a poco se hace tinta muy negra, con que tenían los indios algunas cosas que hacían de algodón i nosotros escribíamos (…) este zumo o agua de las xaguas tiene la virtud de apretar las carnes i quitar el cansancio de las piernas i por eso untaban los indios las piernas principalmente i también el cuerpo” [iv] . Otra referencia confirma la aseveración anterior: “en épocas prehistóricas los aborígenes americanos utilizaban el fruto para extraer y preparar una pintura corporal de color azul oscuro, dotada de supuestas propiedades mágicas”[v]. Hace casi veinte años, cuando se publicó esta comunicación, sugeríamos que esta cualidad del fruto podría aprovecharse en actividades culturales y hasta en el turismo. Hoy una simple búsqueda en Internet revelaría la inmensa disponibilidad de productos para hacerse pinturas corporales, derivados de dicho zumo.

El sabio naturalista cubano Juan T. Roig, señalaba que “diversas partes del árbol han sido materia prima para la elaboración de medicamentos destinados en lo fundamental a la cura de llagas. Las semillas emulsionadas en agua constituyen un vomitivo rápido y enérgico”[vi].

La madera es de color uniforme, gris pardusco, a veces con tonos azulados, fina, medianamente dura, resistente y poco durable. Es fácil trabajarla y se comporta satisfactoriamente en el encolado y el acabado. Por todo lo anterior puede utilizarse en carpintería general, ebanistería y artesanía, así como para mangos de herramientas, construcciones rurales, postes, carbón y leña[vii].

[i] Cybele Crestana de Souza. Fenología de la fructificación de Genipa americana L. 1996

[ii] Pedro Oliver y Bravo. Memoria histórica, geográfica y estadística de Cienfuegos. 1846.

[iii] Enrique Edo y Llops. Memoria Histórica de Cienfuegos y su jurisdicción. 3era. Edición, 1943

[iv] Bartolomé de Las Casas. Historia de las Indias. 1875.

[v] Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Especies forestales productoras de frutos en América Latina. 1987

[vi] Juan Tomas Roig. Diccionario de plantas medicinales, aromáticas y venenosas de Cuba. 1945

[vii] Alberto Fors. Maderas cubanas. 1975.

 

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